viernes, 15 de noviembre de 2013

La filosofía en el Imperio Romano

El año 86 a.C. Atenas fue saqueada por el ejército romano, convirtiéndose Grecia en un protectorado romano. Esto provocaría, como señala Randall Collins (Sociología de las filosofías, Hacer, 2005) la desaparición de las escuelas atenienses. Seguirá habiendo maestros individuales, pero las organizaciones filosóficas que existieron tuvieron una vida muy breve: "En la transición hacia la base romana se produce una eclosión de innovación, que acaba conduciendo a una nueva clase de vida intelectual". El estoicismo desarrolla con Posidonio un nuevo sistema en la escuela de Rodas; el epicureísmo recibe su formulación clásica con Lucrecio, aunque su heterodoxia religiosa provocará su expulsión de Roma en los tiempos de Augusto. El aristotelismo pierde su independencia respecto al idealismo platónico, se vuelve ecléctico y los textos de Aristóteles se ven como una modificación de la teoría platónica de las Formas. Mientras, el platonismo abandona el escepticismo anterior y regresa a una ontología emanacionista religiosa, en sincretismo con una numerología neopitagórica revivida.
Las alteraciones producidas en la base institucional durante el Imperio Romano producirá una readaptación del capital cultural. Es ahí donde encontramos a Posidonio, Enesidemo, Lucrecio, Cicerón, quienes ejercieron de representantes para la introducción de las ideas griegas en Roma.  En general, se reformularon doctrinas anteriores, sintetizando posiciones que limaban su agudeza crítica. El periodo romano se caracterizó por un eclecticismo debido en parte a la falta de una base organizativa sólida.
En la Antigüedad tardía, el crecimiento de la Iglesia cristiana hizo que las escuelas paganas se organizaron en la oposición. Cuando el cristianismo se convirtuió en religión de Estado, los filósofos paganos hicieron un esfuerzo conjunto por revivir al menos una de las escuelas antiguas: el neoplatonismo de Plotino y de Proclo, que habían edificado un sistema basado en el platonismo que servía a la vez de religión, y que tenía como punto de partida la cuestión de la naturaleza de la trascendencia: "Plotino forjó un frente unido con todas las filosofías supervivientes, junto con la mayoría de los elementos presentes en los movimientos religiosos u ocultistas no particularistas. Para tal propósito, se adueñó de elementos pertenecientes a las escuelas que ahora habían desaparecido, prugándolos de todo materialismo... La escuela neoplatónica se convirtió en el centro de la oposición política al cristianismo e hizo campaña a favor de la restauración de los cultos tradicionales".
La preeminencia del cristianismo después del 250 d.C. provocaría el triunfo de la religión sobre la filosofía laica. No obstante, la religión católica competiría con la proliferación de movimientos gnósticos y ocultistas, aunque éstos carecían de la base material, la disciplina y la jerarquía organizativa que poseía la primera. Además, el crecimiento de la Iglesia católica provocaría disputas heréticas internas (con los monarquianos, arrianos, monofisitas y pelagianos) que se libraban en el terreno de las abstracciones filosóficas. Para ello se apropiarían del capital cultural de los movimientos filosóficos paganos que se hundían: los conceptos del platonismo medio, y más tarde del neoplatonismo, se convirtieron en armas para las disputas contra las herejías.
Las escuelas filosóficas existentes tendieron al sincretismo: la vieja rivalidad entre filósofos y retóricos desaparece, pues los filósofos buscaban una nueva base material: "El mercado de retóricos para formar oradores y abogados se convertiría en el soporte principal de la vida intelectual durante el periodo romano. La alianza entre la filosofía y la retórica resultaría fatídica para el pensamiento posterior, ya que tendió a convertir las doctrinas filosóficas en parte de la bolsa de trucos del retórico".
Los intelectuales más ambiciosos y de mayor talento, que hasta ese momento habían escogido la carrera de altos funcionarios o de retóricos, como Agustín de Hipona, se pasaron a la Iglesia. Agustín de Hipona representa, en este sentido, el "despliegue de un conocimiento enciclopédico del capital cultural pagano desde un contexto cristiano". Cuando Agustín escribe La ciudad de Dios intenta mostrar "el cambio en la historia universal que conduce del triunfo del cristianismo sobre un Imperio romano que se derrumba".
En el año 529 d.C., cuando el emperador Justiniano prohibió la filosofía pagana, los filósofos alejandrinos se convirtieron al cristianismo, mientras los atenienses resistieron hasta su amargo final.
Las relaciones no siempre fáciles entre la razón y la fe, la filosofía y la teología, el poder civil y la Iglesia, son cuestiones que, pese al paso del tiempo y los cambios profundos en las condiciones sociales, constituyen temas de reflexión recurrente que están en el trasfondo de algunos problemas actuales, como por ejemplo las relaciones no siempre fáciles entre la Iglesia y el Estado, la religión y la ciencia, o el debate sobre el laicismo en el mundo actual.

Cuestiones para el cuaderno: Realiza, a partir de las notas anteriores, un esquema comentado de la filosofía en el Imperio Romano.

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