martes, 19 de noviembre de 2013

Refutaciones a las cinco vías tomistas sobre la existencia de Dios

En el libro Los cristianos del filósofo, y experto en cuestiones lógicas, Jesús Mosterín, aparece un capítulo donde se refutan los argumentos que Tomás de Aquino utilizaba en su Suma teológica para demostrar la existencia de Dios (Historia del pensamiento, Madrid, 2010: 385-391). Como señala Mosterín, y ya comentamos en clase, Tomás siempre parte de algún presunto hecho de la experiencia; a continuación invoca ciertos principios filosóficos, generalmente aristotélicos, y finalmente concluye que Dios ha de existir. Esta conclusión era fundamental para justificar el objeto de la teología, sin el cual ésta se vendría abajo.

En la primera vía, de la que Tomás dice que es la más evidente de todas, ésta se basa, según Mosterín, en un principio falso de la física aristotélica, el principio según el cual todo cuerpo está quieto, a no ser que esté siendo movido por otro, el motor. Pero, desde el siglo XVII conocemos la inercia, y sabemos que todo cuerpo en movimiento sigue moviéndose mientras no actúen fuerzas externas que lo paren.

La segunda vía parte del presunto hecho empírico de que todas las cosas que vemos tienen una causa eficiente. Pero Mosterín señala este es un concepto confuso, que solo se entiende aplicado a los artefactos, no a las cosas naturales: "De lo que en el lenguaje común y en el científico a veces hablamos es de causas de eventos (no de cosas)". Hablamos de que una piedra ha roto un jarrón, y que la primera ha causado la rotura del segundo, pero hablar de la "causa de la piedra" no significa nada.

La tercera vía parte de las confusas nociones de "cosa necesaria" y "cosa contingente". Pero necesidad y contingencia se predican de las proposiciones o verdades, no de las cosas u objetos. Así, es necesario que los mamíferos sean vertebrados, pero es contingente que mi perro esté ladrando ahora. Sin embargo, decir que mi perro es contingente o los mamíferos son necesarios no significa nada.

La cuarta vía, según Mosterín, hace agua por todas partes. La verdad se dice de las proposiciones, no de las cosas, y además, "en general, no es cierto que concepto normativo alguno se base en la proximidad a un máximo".

Respecto a la quinta vía, "el que los cuerpos naturales no conscientes tiendan siempre hacia un fin intencional no solo no es un hecho de experiencia sensible, como pretende Tomás, sino que se trata de una extrapolación antropomórfica injustificable por otro procedimiento que la mera referencia a Aristóteles".
Por último, señala Mosterín, "para justificar su uso de la palabra Dios, Tomás debería demostrar la unicidad y la identidad de las entidades cuya existencia ha pretendido probar. Por un lado, tendría que probar que solo hay un único motor inmóvil y no varios, que solo hay una causa eficiente incausada y no varias, que solo hay una inteligencia que ordena las cosas naturales y no varias, etc. Por otro lado, y una vez probado lo anterior, tendría que demostrar que el motor inmóvil es idéntico a la causa eficiente incausada, y que esta lo es a la inteligencia que gobierna las cosas naturales, etc. De hecho, no solo no prueba nada de esto, sino que ni siquiera prueba lo que pretendía demostrar, pues, como acabamos de ver, sus cinco vías o pruebas de la existencia de Dios se basan en nociones confusas y en principios filosóficos falsos".
 
Por otro lado, respecto a una de las objeciones a la existencia de Dios que hemos leído en el texto de Tomás, sobre el problema del mal, Peter Singer (profesor de bioética en la Universidad de Princenton) publicó hace dos años un artículo titulado ¿El Dios del sufrimiento?

En este artículo, este profesor australiano debatía los argumentos cristianos que intentan justificar la compatibilidad de la existencia del mal en el mundo y la existencia de un dios omnipotente y bueno. Singer señala las debilidades de los tradicionales argumentos cristianos del libre albedrío, la herencia del pecado original o la incapacidad humana de entender los designios divinos. Y concluye:
Las evidencias que tenemos ante nuestros ojos indican que es más razonable creer que el mundo no fue creado por dios alguno. Si de cualquier forma insistimos en creer en la creación divina, nos vemos obligado a admitir que el dios que creó el mundo no puede ser todopoderoso y absolutamente bueno. O es malvado o no es muy hábil.
Cuestiones:
- ¿Podrías explicar con tus palabras las objeciones de Mosterín a las vías tomistas sobre la existencia de dios?
- Expón los argumentos de Peter Singer en su artículo, y los argumentos cristianos que intenta rebatir, y razona tu opinión al respecto.

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