Ocurre en nuestro tiempo que cuando un diario plantea una pregunta a
sus lectores, lo hace para solicitarles su punto de vista en relación con algún
tema, sobre el cual cada quien ya tiene su opinión formada. En este caso, quien
responde no corre ningún riesgo al no poder informar o enseñar nada nuevo con
su respuesta. En el siglo XVIII se prefería interrogar al público sobre
auténticos problemas; es decir, preguntas referidas a temas sobre las cuales
aún no se tenían respuestas. No sabría decir si esto era más eficaz, pero en
todo caso era más entretenido.
Siguiendo esta última costumbre, el periódico alemán Berlinische Monatschrift publicó, en el
mes de noviembre de 1784, una respuesta a la pregunta Was ist Aufklärung? El autor de la respuesta era Kant (...).
¿Cuál
es, entonces, este evento que denominamos Aufklärung
y que ha determinado, al menos parcialmente, lo que somos, lo que pensamos
y lo que hacemos hoy día? (...)
La hipótesis que
quisiera proponer es que ese pequeño texto de Kant se encuentra, de alguna
manera, sobre la línea que une los planos de la reflexión crítica y de la
reflexión sobre la historia. Es una reflexión de Kant
sobre la actualidad de su propia empresa filosófica. Sin duda que no es la
primera vez que un filósofo ha dado las razones que le llevan a emprender su
obra en tal o cual momento. Pero me parece que es la primera vez que un
filósofo reúne, de manera estrecha y desde el interior, el significado de su
obra en relación con el conocimiento, una reflexión sobre la historia y un
análisis particular del momento singular en el que escribe y por causa del cual
escribe. Me parece que la novedad de ese texto es la reflexión sobre el “hoy”
como diferencia en la historia y como motivo para una tarea filosófica
particular. Al mirar ese texto del modo que propongo, me parece que se puede
reconocer en él un punto de partida: el esbozo de lo que pudiera llamarse la
actitud de modernidad.
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