Guillermo de Ockham (1288-1349) personifica el campo de una filosofía teológica que se desmorona. La lucha entre teólogos y filósofos, que había sido tan creativa, acababa entonces en divorcio. Ockahm representa la via moderna frente a la via antiqua de Tomás de Aquino, Buenaventura o Duns Escoto. A partir de 1300 la vida intelectual avanzó hacia la ortodoxia de las facciones dominica y franciscana que representaban la estructura del poder universitario orientado en la dirección de la política papal.
Frente a ellos, surgió un frente de oposición en las facultades de artes, especializadas en lógica, matemática y filosofía natural. El propio Ockham no adquiriría el título de doctor de teología, alcanzando sólo el de licenciado en artes, lo que aún así le bastaría para ser convocado a responder a cargos de herejía a Aviñón, cortando así su carrera en la universidad. Los nominalistas, en general, orientaron su orientación intelectual hacia la facultad de artes y sus temas. Ockham, por ejemplo, afirmaba la primacía de los métodos lógicos sobre los procedimientos de los teólogos catedráticos.
Siguiendo a Collins (2003:487-489), "el objetivo de Ockham fue simplificar lo que se había convertido en un terreno intelectual extremadamente complicado eliminando las entidades metafísicas superfluas". Ockham fue especialmente radical porque usó la "navaja" para "eliminar las esencias metafísicas, además de otras abstracciones que habían proliferado en las densas redes del campo". Ockham, según Collins, centró su ataque en los conceptos universales: "Nadie nunca ha observado una esencia. Lo que creen que observan siempre coincide con un objeto particular. Ockham afirma que un concepto es sólo un medio confuso, inespecífico, de referirse a cosas individuales, como cuando alguien no ve bien de lejos los objetos borrosos. Los conceptos universales son meros términos que usamos cuando no podemos seleccionar la cosa real de la que hablamos. Según eso, Dios, cuya percepción es perfecta, no tiene ideas, sino que puede contemplarlo todo en su particularidad... Como no existen las esencias universales, nada impide a Dios hacer el mundo de cualquier modo, y nada le impide cambiarlo con un milagro o destruirlo en cualquier momento... Ockham da rienda suelta al antirracionalismo conservador y el misticismo, por un lado; al empirismo radical, por otro; y a una lógica técnica que lo lleva aún por otros derroteros. Está al lado de la demanda de los conservadores de mantener la teología libre de las invasiones de los filósofos. El reino de la teología es milagroso".
Para Ockham, no sólo los atributos, sino la existencia misma de Dios era indemostrable por la razón. La omnipotencia y libertad divinas no estaban sometidas a regla ni necesidad ninguna.
Se empezaban a desmoronar las estructuras político-religiosas del medievo cristiano. El Imperio se desmoronaba en multitud de estados y principados que reclamaban su propia soberanía. El Cisma de Occidente dividía a la Iglesia y el derrumbamiento de las grandes síntesis filosóficas cristianas conducía hacia la modernidad.
Cuestiones para el cuaderno: ¿Qué acontecimientos marcaron el final de la Edad Media? ¿Cómo caracterizarías el pensamiento de Guillermo de Ockham? ¿En qué se diferencia del de Tomás de Aquino?
"Materiales de Historia de la Filosofía". Blog destinado en principio al alumnado de 2º de bachillerato, aunque abierto a cualquier interesado en la temática filosófica. Este blog no tiene fin lucrativo, sino educativo. Ninguna sección incluye publicidad ni posee carácter comercial. En los materiales que no sean de elaboración propia aparecerá citada la fuente de procedencia. Los materiales propios pueden utilizarse libremente citando su procedencia.
lunes, 9 de enero de 2017
domingo, 8 de enero de 2017
Pensamiento medieval: Tomás de Aquino
Antes de entrar en la filosofía de Tomás de Aquino, y continuando nuestra lectura del libro de Randall Collins, vamos a contextualizar los debates y tensiones que configuraron el campo filosófico y religioso de esa época.
Durante el cristianismo medieval las instituciones clave fueron los monasterios, el papado y las universidades. La Iglesia creció aliada con la aristocracia local, entre los que reclutaba a sus miembros, lo que les proporcionaba edificios, propiedades de tierras y siervos para trabajarlas (a cambio de movilización emocional y legitimación cultural) . El papado se extendió organizativamente a partir de los monasterios rurales: "En la baja Edad Media, la Iglesia participaba de la dispersión feudal del poder. Los obispos actuaban como príncipes territoriales y estaban muy entremezclados con la política de las aristocracias locales" (Collins, 2005:459-460).
La edad de oro de la filosofía española en la Edad Media: reinterpretando a Aristóteles
Entre 1035 y 1200 d.C. se desarrolla una edad de oro de la filosofía española, punto culminante del pensamiento islámico y judío. Como señala Randall Collins, en el libro que venimos comentando, en esta época encontramos en España la única conexión entre los filósofos importantes judíos y musulmanes (como Maimónides y Averroes). Además, mediante los traductores de Toledo, existió una conexión con la red de filósofos cristianos que tenían su base en las escuelas de Chartres y Laón, en el norte de Francia: "El periodo de mayor creatividad en España fue también el más cosmopolita. Fue aquí donde los textos matemáticos y científicos de los griegos y el álgebra y el sistema numérico árabe-hindú se transmitieron hacia el norte. Fue también aquí donde se hizo revivir a Aristóteles, gracias al comentario Ibn Rushd (Averroes), que lo liberó del marco neoplatónico, con un efecto tan revolucionario en la filosofía cristiana tras el año 1200".
Como vimos en otra entrada, el aristotelismo se había fundido con la coalición pagana neoplatónica frente al aumento del poder del cristianismo. Pero, ¿qué hizo posible más tarde la reinterpretación de los textos de Aristóteles, lejos de la interpretación neoplatónica dominante? La filosofía judía desarrollada en España en esa época tuvo un papel importante en ese proceso. Los conquistadores islámicos del año 711 fueron vistos como liberadores por los judíos, que estuvieron aliados muy de cerca con el Estado musulmán. De hecho, casi todos los intelectuales judíos de este periodo escribían en árabe, tanto en filosofía como en ciencia y medicina. Moisés Maimónides, el principal filósofo judío de la Edad Media utilizaría la estrategia de utilizar el aristotelismo como apoyo a una postura intermedia que combinaba la fe particularista judía con la filosofía universalista.
Entre los musulmanes españoles se había producido un desarrollo intelectual significativo a finales del siglo X, especialmente en temas neutrales de la ciencia, desde el punto de vista religioso, como la medicina y la farmacología, junto a la astronomía y las matemáticas. Hacia el año 960 se construye en Córdoba una gran biblioteca que serviría de base material para ese desarrollo.
Maimónides y Averroes, los filósofos más importantes de ambas religiones crecieron en Córdoba casi en el mismo momento (siglo XII). Ambos intentaron conciliar la filosofía con la fe, aunque a este respecto, los judíos disfrutaban de mayor libertad, ya que carecían de un poder estatal y, de esa forma, de los medios para coaccionar a los no ortodoxos. Por otro lado, las obras de Averroes fueron traducidas al latín 30 años después de su muerte y provocarían una conmoción en el cristianismo una generación después. Con la invasión almohade, la mayoría de los intelectuales judíos huyeron, entre ellos Maimónides, y, tras la muerte de Averroes en 1198, la vida intelectual se descompuso rápidamente en España.
Cuestiones para el cuaderno: Realiza, a partir de las notas anteriores, un esquema comentado de la edad de oro de la filosofía española en la Edad Media.
Como vimos en otra entrada, el aristotelismo se había fundido con la coalición pagana neoplatónica frente al aumento del poder del cristianismo. Pero, ¿qué hizo posible más tarde la reinterpretación de los textos de Aristóteles, lejos de la interpretación neoplatónica dominante? La filosofía judía desarrollada en España en esa época tuvo un papel importante en ese proceso. Los conquistadores islámicos del año 711 fueron vistos como liberadores por los judíos, que estuvieron aliados muy de cerca con el Estado musulmán. De hecho, casi todos los intelectuales judíos de este periodo escribían en árabe, tanto en filosofía como en ciencia y medicina. Moisés Maimónides, el principal filósofo judío de la Edad Media utilizaría la estrategia de utilizar el aristotelismo como apoyo a una postura intermedia que combinaba la fe particularista judía con la filosofía universalista.
Entre los musulmanes españoles se había producido un desarrollo intelectual significativo a finales del siglo X, especialmente en temas neutrales de la ciencia, desde el punto de vista religioso, como la medicina y la farmacología, junto a la astronomía y las matemáticas. Hacia el año 960 se construye en Córdoba una gran biblioteca que serviría de base material para ese desarrollo.
| Plaza de Maimónides en Córdoba |
Cuestiones para el cuaderno: Realiza, a partir de las notas anteriores, un esquema comentado de la edad de oro de la filosofía española en la Edad Media.
sábado, 7 de enero de 2017
La cultura medieval
En una sociedad dominada por caballeros y clérigos, las manifestaciones culturales son obra de estos dos grupos o están dirigidas a ellos y, desde el siglo XIII, a los ciudadanos y dirigentes concejiles o al Rey que, junto con los anteriores, tiene el poder sobre el Reino. El arte es casi exclusivamente religioso. El arte gótico, introducido por los monjes cistercienses, tiene sus mejores representaciones en las iglesias catedralicias de ciudades como Burgos, Toledo y León del siglo XIII. Contemporáneos de iglesias y monasterios son los numerosos castillos construidos por la nobleza, así como edificios civiles, símbolos de la importancia de las ciudades, de la actividad comercial y de la necesidad de realzar el papel de la monarquía.
Estas construcciones civiles tienen su equivalente literario en el uso de las lenguas romances que, lentamente, van imponiéndose al latín aunque éste conserve durante siglos importancia como lengua filosófica, científica y litúrgica. Tampoco es casualidad que sean dos reyes, Alfonso X y Jaime I quienes eleven las lenguas romances al rango de literarias: los monarcas están interesados en favorecer la difusión de las lenguas habladas no sólo porque éstas reflejan mejor el sentir de la población y pueden ser entendidas por quienes ignoran el latín sino también porque el uso de un idioma propio es una nota diferencial que permite a los reyes acentuar sus diferencias frente a los dos poderes universales: el Pontificado y el Imperio.
La literatura no es, en muchos casos y al margen de sus valores intrínsecos, sino uno de los medios para difundir doctrinas, ideas y creencias de todo tipo y nada tiene de extraño que en una sociedad en manos de clérigos y nobles, la literatura sea obra de estos grupos y esté a su servicio. Los clérigos y los juglares que siguen a la Corte y recitan a los nobles las hazañas de los antepasados, son los primeros poetas en lengua castellana, autores de obras como el Poema de Mío Cid y Los Milagros de Nuestra Señora de Berceo, representativas de lo que se ha dado en llamar, significativamente, mester u oficio de juglaría y mester de clerecía. El juglar entretiene, distrae al público de múltiples formas entre las que destaca el recitado de poemas de temática diversa pero entre los que, en una sociedad militar, tienen especial acogida los poemas épicos, de exaltación de los héroes.
Junto a las obras de los juglares, populares, se produce en el siglo XIII poesía erudita, obra de personas cultas con formación latino-eclesiástica. En las cortes señoriales europeas, al margen del mundo clerical, surge un nuevo tipo de poesía, la poesía lírica o cortés, que se manifiesta en canciones de mujer y canciones de amor cantadas por los trovadores, portavoces de una sociedad en la que la actividad militar deja paso a la vida cortesana, la guerra a las justas y torneos y los violentos poemas épicos a canciones de homenaje a la mujer, que es equiparada al señor feudal del que el trovador se declara vasallo.
Los poetas goliardos son otra de las múltiples manifestaciones de los cambios experimentados en los siglos XI-XIII. Estos poetas vagabundos son fruto de la movilidad social provocada por el auge demográfico y por el desarrollo del comercio y de las ciudades. No se encuadran en ninguno de los grupos sociales existentes, carecen de recursos y viven en las urbanas como domésticos de los estudiantes acomodados, de la mendicidad y, en muchos casos, como juglares y bufones. Sin domicilio fijo, se desplazan continuamente siguiendo a los maestros célebres. Sus poemas atacan a la sociedad, a todos los grupos establecidos; cantan el juego, el vino y el amor y uno de sus blancos preferidos es la jerarquía eclesiástica, a la que se caricaturiza.
(Notas extraídas de www.artehistoria.com)
A continuación, un documental sobre las catedrales góticas tomado también de la página artehistoria.com
(Notas extraídas de www.artehistoria.com)
A continuación, un documental sobre las catedrales góticas tomado también de la página artehistoria.com
La filosofía en el Imperio Romano
El año 86 a.C. Atenas fue saqueada por el ejército romano, convirtiéndose Grecia en un protectorado romano. Esto provocaría, como señala Randall Collins (Sociología de las filosofías, Hacer, 2005) la desaparición de las escuelas atenienses. Seguirá habiendo maestros individuales, pero las organizaciones filosóficas que existieron tuvieron una vida muy breve: "En la transición hacia la base romana se produce una eclosión de innovación, que acaba conduciendo a una nueva clase de vida intelectual".
El epicureísmo recibe su formulación clásica con Lucrecio, aunque su heterodoxia religiosa provocará su expulsión de Roma en los tiempos de Augusto. El poema filosófico de Lucrecio, De rerum natura, combina la poesía y la didáctica de las tesis atomistas y epicúreas.
El estoicismo desarrolla con Posidonio un nuevo sistema en la escuela de Rodas. También fue estoico Séneca, hombre de acción y de Estado, nacido en Córdoba y excelente orador del Senado romano. Su interés se centraba en la ética, como una terapia o remedio frene a la fugacidad de la vida y la debilidad del ser humano. Su pensamiento no se formulaba en tesis o teoremas, sino en consejos y exhortaciones. El propio emperador Marco Aurelio fue un reconocido pensador estoico ("Meditaciones").
El escepticismo está representado por Cicerón, aunque moderado en un eclecticismo humanista. Según Mosterín, "Cicerón fue el creador de la prosa filosófica latina. Aportó a los romanos la creación de un vocabulario filosófico del que antes carecían. También les proporcionó una información amplia y elocuentemente expuesta sobre las grandes corrientes de la filosofía helenística". En su Hortensius, realiza una exhortación al estudio de la filosofía.
El aristotelismo pierde su independencia respecto al idealismo platónico, se vuelve ecléctico y los textos de Aristóteles se ven como una modificación de la teoría platónica de las Formas. Mientras, el platonismo abandona el escepticismo anterior y regresa a una ontología emanacionista religiosa, en sincretismo con una numerología neopitagórica revivida.
Las alteraciones producidas en la base institucional durante el Imperio Romano producirá una readaptación del capital cultural. Es ahí donde encontramos a Posidonio, Enesidemo, Lucrecio, Cicerón, quienes ejercieron de representantes para la introducción de las ideas griegas en Roma. En general, se reformularon doctrinas anteriores, sintetizando posiciones que limaban su agudeza crítica. El periodo romano se caracterizó por un eclecticismo debido en parte a la falta de una base organizativa sólida.
En la Antigüedad tardía, el crecimiento de la Iglesia cristiana hizo que las escuelas paganas se organizaron en la oposición. Cuando el cristianismo se convirtió en religión de Estado, los filósofos paganos hicieron un esfuerzo conjunto por revivir al menos una de las escuelas antiguas: el neoplatonismo de Plotino y de Proclo, que habían edificado un sistema basado en el platonismo que servía a la vez de religión, y que tenía como punto de partida la cuestión de la naturaleza de la trascendencia: "Plotino forjó un frente unido con todas las filosofías supervivientes, junto con la mayoría de los elementos presentes en los movimientos religiosos u ocultistas no particularistas. Para tal propósito, se adueñó de elementos pertenecientes a las escuelas que ahora habían desaparecido, purgándolos de todo materialismo... La escuela neoplatónica se convirtió en el centro de la oposición política al cristianismo e hizo campaña a favor de la restauración de los cultos tradicionales".
La preeminencia del cristianismo después del 250 d.C. provocaría el triunfo de la religión sobre la filosofía laica. No obstante, la religión católica competiría con la proliferación de movimientos gnósticos y ocultistas, aunque éstos carecían de la base material, la disciplina y la jerarquía organizativa que poseía la primera. Además, el crecimiento de la Iglesia católica provocaría disputas heréticas internas (con los monarquianos, arrianos, monofisitas y pelagianos) que se libraban en el terreno de las abstracciones filosóficas. Para ello se apropiarían del capital cultural de los movimientos filosóficos paganos que se hundían: los conceptos del platonismo medio, y más tarde del neoplatonismo, se convirtieron en armas para las disputas contra las herejías.
Las escuelas filosóficas existentes tendieron al sincretismo: la vieja rivalidad entre filósofos y retóricos desaparece, pues los filósofos buscaban una nueva base material: "El mercado de retóricos para formar oradores y abogados se convertiría en el soporte principal de la vida intelectual durante el periodo romano. La alianza entre la filosofía y la retórica resultaría fatídica para el pensamiento posterior, ya que tendió a convertir las doctrinas filosóficas en parte de la bolsa de trucos del retórico".
Los intelectuales más ambiciosos y de mayor talento, que hasta ese momento habían escogido la carrera de altos funcionarios o de retóricos, como Agustín de Hipona, se pasaron a la Iglesia. Agustín de Hipona representa, en este sentido, el "despliegue de un conocimiento enciclopédico del capital cultural pagano desde un contexto cristiano". Cuando Agustín escribe La ciudad de Dios intenta mostrar "el cambio en la historia universal que conduce del triunfo del cristianismo sobre un Imperio romano que se derrumba".
En el año 529 d.C., cuando el emperador Justiniano prohibió la filosofía pagana, los filósofos alejandrinos se convirtieron al cristianismo, mientras los atenienses resistieron hasta su amargo final.
Las relaciones no siempre fáciles entre la razón y la fe, la filosofía y la teología, el poder civil y la Iglesia, son cuestiones que, pese al paso del tiempo y los cambios profundos en las condiciones sociales, constituyen temas de reflexión recurrente que están en el trasfondo de algunos problemas actuales, como por ejemplo las relaciones no siempre fáciles entre la Iglesia y el Estado, la religión y la ciencia, o el debate sobre el laicismo en el mundo actual.
Cuestiones para el cuaderno: Realiza, a partir de las notas anteriores, un esquema comentado de la filosofía en el Imperio Romano.
Las relaciones no siempre fáciles entre la razón y la fe, la filosofía y la teología, el poder civil y la Iglesia, son cuestiones que, pese al paso del tiempo y los cambios profundos en las condiciones sociales, constituyen temas de reflexión recurrente que están en el trasfondo de algunos problemas actuales, como por ejemplo las relaciones no siempre fáciles entre la Iglesia y el Estado, la religión y la ciencia, o el debate sobre el laicismo en el mundo actual.
Cuestiones para el cuaderno: Realiza, a partir de las notas anteriores, un esquema comentado de la filosofía en el Imperio Romano.
Hipatia y la filosofía en el Imperio Romano
El otro día una compañera me preguntaba en clase si la filósofa alejandrina Hipatia (370-413 d.C.) había descubierto la teoría heliocéntrica y las órbitas elípticas ya en el siglo IV d. C., como sugiere la película Ágora, de Alejandro Amenábar. Eso parece más bien una de las licencias históricas del film, pues nada permite deducir que llegara a resolver el enigma astronómico que planteaban los planetas errantes, y que llegara a vislumbrar en la elipse la solución que hallara más de mil años después, en el siglo XVI, el astrónomo Kepler.
Lo que sabemos es que fue una filósofa y maestra neoplatónica que destacó en los campos de las matemáticas y la astronomía. Seguidora de Plotino, cultivó los estudios lógicos y las ciencias exactas, llevando una vida ascética. Vivió en Alejandría en una época de cambios radicales. Alejandría formaba parte de la provincia romana de Egipto, y experimentaba una fuerte cristianización. La Iglesia cristiana era algo así como un Estado dentro del Estado. Hipatia, que no era cristiana, se vio expuesta a las opiniones del obispo de la ciudad, Cirilo, que estaba en contra de la filosofía pagana, a la que consideraba peligrosa.
Hipatia educó a una selecta escuela de aristócratas cristianos y paganos que ocuparon altos cargos, entre los que destacan el obispo Sinesio de Cirene, y Orestes, prefecto de Egipto en el momento de su muerte. Hija y discípula del astrónomo Teón, Hipatia es la primera mujer matemática de la que tenemos un conocimiento razonablemente seguro y detallado. Escribió sobre geometría, álbebra y astronomía, mejoró el diseño de los primitivos astrolabios —instrumentos para determinar las posiciones de las estrellas sobre la bóveda celeste— e inventó un hidrómetro. Un contemporaneo de Hipatia, el erudito Sócrates Escolástico, escribió sobre la filósofa:
Os recomiendo ver la película de Amenabar. En una secuencia, Hipatia responde a su antiguo discípulo, y ahora obispo, Sinesio, que pretende convertirla al cristianismo: "Tú no cuestionas lo que crees. Yo debo". Y en otro momento, responde así a la acusación de que no cree en nada: "Creo en la Filosofía". A lo que su interlocutor responde: "¿La filosofía? ¿En los tiempos que corren?"
A continuación, la historia de Hipatia de Alejandría contada por el científico Carl Sagán en "Cosmos":
Lo que sabemos es que fue una filósofa y maestra neoplatónica que destacó en los campos de las matemáticas y la astronomía. Seguidora de Plotino, cultivó los estudios lógicos y las ciencias exactas, llevando una vida ascética. Vivió en Alejandría en una época de cambios radicales. Alejandría formaba parte de la provincia romana de Egipto, y experimentaba una fuerte cristianización. La Iglesia cristiana era algo así como un Estado dentro del Estado. Hipatia, que no era cristiana, se vio expuesta a las opiniones del obispo de la ciudad, Cirilo, que estaba en contra de la filosofía pagana, a la que consideraba peligrosa.
Hipatia educó a una selecta escuela de aristócratas cristianos y paganos que ocuparon altos cargos, entre los que destacan el obispo Sinesio de Cirene, y Orestes, prefecto de Egipto en el momento de su muerte. Hija y discípula del astrónomo Teón, Hipatia es la primera mujer matemática de la que tenemos un conocimiento razonablemente seguro y detallado. Escribió sobre geometría, álbebra y astronomía, mejoró el diseño de los primitivos astrolabios —instrumentos para determinar las posiciones de las estrellas sobre la bóveda celeste— e inventó un hidrómetro. Un contemporaneo de Hipatia, el erudito Sócrates Escolástico, escribió sobre la filósofa:
"Vivió en Alejandría una mujer, Hipatia de nombre, que era hija del filósofo Teón. Tenía una formación extraordinaria, que sobrepasaba a todos los filósofos de su tiempo. Su actividad docente la llevó a lo más alto de la escuela platónica, conducida por Plotino, y enseñó a todo aquel que se lo pidiera, en cualquier campo del saber."Sobre su trágica muerte, Sócrates Escolástico escribió:
"De tal suerte que diversos exaltados, encabezados por monjes, conspiraron entre todos y atacaron a la mujer por la espalda en una ocasión cuando regresaba a su casa. La arrancaron de su carruaje y la arrastraron juntos a la iglesia que se conoce con el nombre de Kaisarion. Allí la despojaron de sus ropas y desgarraron su cuerpo con trozos de conchas marinas. Despedazaron a la mujer miembro a miembro y llevaron después los pedazos a un lugar llamado Kikaron para quemarlos".(Fuente: Ingeborg Gleichauf, Mujeres filósofas en la historia, Icaria, Barcelona, 2010).
Os recomiendo ver la película de Amenabar. En una secuencia, Hipatia responde a su antiguo discípulo, y ahora obispo, Sinesio, que pretende convertirla al cristianismo: "Tú no cuestionas lo que crees. Yo debo". Y en otro momento, responde así a la acusación de que no cree en nada: "Creo en la Filosofía". A lo que su interlocutor responde: "¿La filosofía? ¿En los tiempos que corren?"
A continuación, la historia de Hipatia de Alejandría contada por el científico Carl Sagán en "Cosmos":
viernes, 6 de enero de 2017
La filosofía en el periodo helenístico
El periodo helenístico abarca el periodo situado entre las conquistas de Alejandro Magno (323 a.C.) y la consolidación del Imperio Romano. El helenismo representó, como señala Jesús Mosterín (Helenismo, Alianza, 2007), "la globalización cultural de todo el mundo antiguo, incluida la misma Roma, basado en la adopción casi universal de la lengua y la cultura griega. El pensamiento helenístico produjo tres grandes filosofías: el epicureísmo, el estoicismo y el escepticismo. Es también una época en la que florecen las ciencias prácticas, en Alejandría y Rodas, gracias a las obras de científicos como Euclides, Ptolomeo, Aristarco, Hipatia, Arquímedes o Eratóstenes.
"Durante la época helenística la ciencia y la filosofía, hasta entonces unidas e indistinguibles, se separaron desde varios puntos de vista, incluso geográficamente. La ciencia se hacía en islas ricas y bien protegidas, como Sicilia y Rodas, y, sobre todo, en Alejandría, la capital del más opulento de los reinos helenísticos... Atenas, por el contrario, había perdido su poder y su riqueza... A pesar de todo, Atenas no solo mantuvo, sino que incluso afianzó su papel de capital filosófica del mundo durante esta época. Ello se debió, sobre todo, a que era la sede de las escuelas filosóficas".
Como ha señalado R. Collins (Sociología de las filosofías, Hacer, 2005), en el año 300 a.n.e. se produjo un fuerte realineamiento de las escuelas filosóficas. Mientras estoicos y epicúreos hacían su aparición, reactivando las antiguas posiciones heraclitiana o atomista, las dos escuelas más antiguas que todavía seguían con vida, platónicos y aristotélicos, se desplazaban respectivamente hacia el escepticismo y el materialismo.
Las nuevas escuelas, estoicos y epicúreos, fundadas por Zenón y Epicuro, respectivamente, compitieron por el mismo espacio: el espacio de la religión racionalista. Los epicúreos defendían que los dioses existían como algo concreto, pero que no tenían nada que ver con los asuntos humanos, mientras que los estoicos adoptaron la postura panteísta y declararon los templos superfluos, pues el intelecto humano era parte de la sustancia divina, y la mente era el verdadero templo. Ambas escuelas, además, heredaron la idea de que "la virtud consiste en el alejamiento, discutiendo sobre los matices de la apatheia (la libertad frente a las pasiones) y la ataraxia (la tranquilidad de espíritu)". Aunque, bajo esta disputa había diferentes estilos de vida: mientras los epicúreos defendían la separación de la sociedad para alcanzar la armonía mediante la contemplación, los estoicos buscaban la ecuanimidad interior en el desenvolvimiento de sus tareas o responsabilidades sociales. Mientras el sabio epicúreo vive apartado de la ciudad, en comunidades apolíticas de amigos, el sabio estoico no renuncia a la vida política. Si el hedonismo epicúreo buscaba la felicidad en el placer y la evitación del dolor, los estoicos proponían vivir conforme a la Naturaleza (que identificaban con la razón universal). Es interesante la forma en que los epicúreos argumentaban la posibilidad de conseguir la ataraxia mediante la liberación de temores como el destino (el indeterminismo eliminaba el temor a la fatalidad), la muerte (se explicaba por la ley de agregación y disolución atómica) y los dioses (hechos también de átomos materiales, viviendo en lugares remotos, lejos de los asuntos humanos).
Collins sostiene que el cambio que supuso la filosofía helenística no se debió sólo a el cambio de las condiciones externas, a la crisis de la polis griega y un periodo de decadencia, como se ha señalado tradicionalmente, sino que principalmente fue debido a las grandes tensiones producidas en la comunidad intelectual. Así, mientras la escuela platónica mantenía fuertes debates con la estoica, la escuela aristotélica evolucionó hacia la ciencia empírica en respuesta al materialismo de los epicúreos, el eclecticismo de los estoicos y el creciente escepticismo de la Academia platónica (que fue abandonando su idealismo y el liderazgo en el campo de las matemáticas). Los aristotélicos realizaron este giro como una red conectada con la eclosión de la actividad científica en Alejandría. En la astronomía alejandrina los aristotélicos pudieron conectar las ciencias naturales y las matemáticas. En este contexto tuvo lugar la sistematización de la geometría de Euclides, las matemáticas de Eratóstenes y Arquímedes, la astronomía heliocéntrica de Aristarco y la mecánica de Ctesibio. Además, las escuelas médicas hipocráticas se trasladaron en esa época a Alejandría.
Otra escuela helenística, que tenía su base en la sofística, fue el escepticismo, representado por Pirrón, que sostenía que las cosas eran incognoscibles, pues las impresiones eran diferentes en cada hombre y las opiniones discrepantes. Ante la imposibilidad de un criterio de verdad, sólo quedaba la epojé, la suspensión de todo juicio (nada se puede decir que es o no es, en todo caso, que parece). Siguen también el modelo de Heráclito, del devenir de las cosas, y defienden la incertidumbre y la indeterminación como constituyentes del ser físico. Coinciden con estoicos y epicúreos en la búsqueda de la ataraxia o tranquilidad de espíritu ante el mundo exterior.
Como ha señalado R. Collins (Sociología de las filosofías, Hacer, 2005), en el año 300 a.n.e. se produjo un fuerte realineamiento de las escuelas filosóficas. Mientras estoicos y epicúreos hacían su aparición, reactivando las antiguas posiciones heraclitiana o atomista, las dos escuelas más antiguas que todavía seguían con vida, platónicos y aristotélicos, se desplazaban respectivamente hacia el escepticismo y el materialismo.
Las nuevas escuelas, estoicos y epicúreos, fundadas por Zenón y Epicuro, respectivamente, compitieron por el mismo espacio: el espacio de la religión racionalista. Los epicúreos defendían que los dioses existían como algo concreto, pero que no tenían nada que ver con los asuntos humanos, mientras que los estoicos adoptaron la postura panteísta y declararon los templos superfluos, pues el intelecto humano era parte de la sustancia divina, y la mente era el verdadero templo. Ambas escuelas, además, heredaron la idea de que "la virtud consiste en el alejamiento, discutiendo sobre los matices de la apatheia (la libertad frente a las pasiones) y la ataraxia (la tranquilidad de espíritu)". Aunque, bajo esta disputa había diferentes estilos de vida: mientras los epicúreos defendían la separación de la sociedad para alcanzar la armonía mediante la contemplación, los estoicos buscaban la ecuanimidad interior en el desenvolvimiento de sus tareas o responsabilidades sociales. Mientras el sabio epicúreo vive apartado de la ciudad, en comunidades apolíticas de amigos, el sabio estoico no renuncia a la vida política. Si el hedonismo epicúreo buscaba la felicidad en el placer y la evitación del dolor, los estoicos proponían vivir conforme a la Naturaleza (que identificaban con la razón universal). Es interesante la forma en que los epicúreos argumentaban la posibilidad de conseguir la ataraxia mediante la liberación de temores como el destino (el indeterminismo eliminaba el temor a la fatalidad), la muerte (se explicaba por la ley de agregación y disolución atómica) y los dioses (hechos también de átomos materiales, viviendo en lugares remotos, lejos de los asuntos humanos).
Collins sostiene que el cambio que supuso la filosofía helenística no se debió sólo a el cambio de las condiciones externas, a la crisis de la polis griega y un periodo de decadencia, como se ha señalado tradicionalmente, sino que principalmente fue debido a las grandes tensiones producidas en la comunidad intelectual. Así, mientras la escuela platónica mantenía fuertes debates con la estoica, la escuela aristotélica evolucionó hacia la ciencia empírica en respuesta al materialismo de los epicúreos, el eclecticismo de los estoicos y el creciente escepticismo de la Academia platónica (que fue abandonando su idealismo y el liderazgo en el campo de las matemáticas). Los aristotélicos realizaron este giro como una red conectada con la eclosión de la actividad científica en Alejandría. En la astronomía alejandrina los aristotélicos pudieron conectar las ciencias naturales y las matemáticas. En este contexto tuvo lugar la sistematización de la geometría de Euclides, las matemáticas de Eratóstenes y Arquímedes, la astronomía heliocéntrica de Aristarco y la mecánica de Ctesibio. Además, las escuelas médicas hipocráticas se trasladaron en esa época a Alejandría.
Otra escuela helenística, que tenía su base en la sofística, fue el escepticismo, representado por Pirrón, que sostenía que las cosas eran incognoscibles, pues las impresiones eran diferentes en cada hombre y las opiniones discrepantes. Ante la imposibilidad de un criterio de verdad, sólo quedaba la epojé, la suspensión de todo juicio (nada se puede decir que es o no es, en todo caso, que parece). Siguen también el modelo de Heráclito, del devenir de las cosas, y defienden la incertidumbre y la indeterminación como constituyentes del ser físico. Coinciden con estoicos y epicúreos en la búsqueda de la ataraxia o tranquilidad de espíritu ante el mundo exterior.
A continuación os dejo un pequeño vídeo sobre el pensamiento helenístico:
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